LA EDAD MEDIA: RASGOS DE LA LITERATURA MEDIEVAL

La Edad Media transcurre en Europa desde la caída del Imperio Romano (en el año 476) hasta la conquista de Constantinopla, en el siglo XV. En España abarca desde la invasión árabe (711) hasta el final de la dominación árabe y descubrimiento de América en1492 (reinado de los Reyes Católicos).
La Edad Media se divide, a su vez, en dos grandes períodos denominados: Alta Edad Media: XI-XIII. Baja Edad Media:: XIV-XV.
En la península ibérica, esta época estará marcada, fundamentalmente, por:

El feudalismo que imponía una clara jerarquía social. En la cúspide se encontraba el rey como máxima autoridad, representante de los poderes terrenales y divinos, el resto de la sociedad se dividía en :
La nobleza: Dedicada a las tareas de la guerra y la caza, estaba obligada a servir al rey, mediante el juramento del vasallaje. Poseían grandes extensiones de terreno y riqueza.
El
clero: Su labor era, fundamentalmente, la difusión y defensa del cristianismo, y conservar y transmitir la cultura. Los monasterios constituyen el centro para la conservación de dicha cultura y de donde surgirían las primeras universidades a partir del siglo XIII.
El
pueblo llano: Constituía la mayor parte de la población y se dedicaban a la agricultura, la ganadería o la artesanía. Carecían de derechos y muchos de ellos vivían casi en la servidumbre.
Hacia el siglo XV, esta situación social cambia al surgir la burguesía, una vez que, de manera incipiente, empiezan a aflorar las ciudades. Esto supondrá una crisis en la ideología y la política medieval

Durante la Edad Media hay distintos focos culturales:
1) La iglesia. Los monasterios cuentan con importantes bibliotecas; los monjes son casi los únicos que pueden acceder a la cultura escrita, y escribirán para difundir sus ideas, sobre todo religiosas: de ahí deriva el TEOCENTRISMO: la cultura gira en torno a Dios. Es el foco fundamental en la Alta Edad Media.
2) Las Universidades, en la baja Edad Media, también de fuerte orientación religiosa y con escasos alumnos.
3) La corte, sobre todo a partir de Alfonso X el sabio (s. XIII). En el siglo XV será tan importante que se hablará de "literatura cortesana" o de "lírica del amor cortés"
4) La labor de los juglares, cantores y actores errantes, que en las plazas públicas (y también en la Corte) recitaban romances y Poemas Épicos (Cantar de Mío Cid)

Se han observado muy diversos influencias culturales en la literatura castellana medieval, muestra de los intercambios culturales con los pueblos cercanos:
Grecolatina: los saberes del mundo clásico estaban recogidos en multitud de libros guardados en los monasterios medievales. Influyen mucho sobre todo las colecciones de cuentos -exceptuando los paganos o anti-cristianos- que serán empleados por los autores del Mester de Clerecía.
Árabe. La cultura árabe deja una gran huella en nuestra Historia. Las primeras manifestaciones literarias en nuestra lengua son de origen árabe (las jarchas, canciones populares recogidas por autores árabes cultos). También las colecciones de cuentos árabes dejarán huella (Las mil y una noches). También influyen a través de la escuela de traductores de Toledo, en la que participaban gentes de las tres religiones: árabe, cristiana y judía.
Hebrea. La influencia judía se dejó ver sobre todo por la labor de la Escuela de traductores de Toledo.
Germana. El influjo germánico hay que centrarlo sobre todo en los poemas épicos y cantares de gesta, géneros nacidos para cantar las hazañas bélicas entre los guerreros germanos.
Francesa Y PROVENZAL. A través del Camino de Santiago se abre una ruta que servirá de intercambio de culturas durante toda la Edad Media (los estilos arquitectónicos Románico y Gótico son de importación francesa). Influirán en los distintos géneros: los cantares de gesta, el mester de Clerecía (la cuaderna vía es una estrofa de origen francés) y la lírica (de origen provenzal).
Italiana. La influencia italiana se dará sobre todo en la Baja Edad Media. Dante, Petrarca y Bocaccio son los iniciadores de la literatura moderna. Influirán a partir, sobre todo, del siglo XV (también, y decisivamente, en el XVI).

La literatura medieval se dirigió a un público mayoritariamente analfabeto, por lo que las obras se componían para ser escuchadas. El intermediario entre autor y público en esta forma de difusión fue el juglar, que aprendía los textos y los recitaba acompañado de algún instrumento musical en 'representaciones' en las que los modificaba según los intereses y reacciones de los oyentes. A partir del siglo XIV aumentará el nivel de lectura, gracias a las universidades y al desarrollo de la naciente burguesía en las ciudades.
Las obras medievales fueron en su mayoría anónimas, precisamente porque en el proceso de creación intervenía no sólo el autor, sino quienes modificaban el texto sucesivamente.
La literatura durante toda la Edad Media cumple una función didáctica muy importante. Sin escuelas, la labor educativa sólo podía ser realizada por los clérigos (=gente de cultura), que escribirán una literatura pensada para educar; lo estético queda relegado a un segundo plano, no es un fin en sí mismo (sólo se usa la estética para hacer más agradable la enseñanza moral o religiosa).
Se prefería el verso porque facilitaba la memorización y porque diferenciaba la literatura de la lengua cotidiana. La adopción de la prosa en los textos literarios se produjo más tarde (desde mediados del siglo XIII).

LA LITERATURA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA DURANTE LA EDAD MEDIA (RESUMEN TOMADO DE LA ENCICLOPEDIA ENCARTA, AÑO 1999)
La literatura medieval española se caracteriza por ser un crisol en el que se desarrollaron temas profanos y religiosos en diversos géneros literarios con claras influencias de las ricas culturas judía e islámica, que florecieron en la península Ibérica en aquel periodo.


ORÍGENES DEL CASTELLANO
El castellano es una de las lenguas que se formaron en la Península al evolucionar el latín, a lo largo de un proceso secular. El castellano tuvo su cuna en Cantabria, en un conjunto de condados, que dependían del reino de León; era una zona fortificada con castillos, a los que Castilla ('los castillos') debe su nombre. Sus habitantes fueron siempre rebeldes a los leoneses, y un conde castellano, Fernán González (923-970?), obtuvo una gran autonomía para sus territorios. Pero Castilla no se constituyó en reino independiente hasta 1035, en la persona de Fernando, hijo segundo del rey Sancho el Mayor de Navarra.
Los primeros textos en castellano aparecen en unos manuscritos del siglo X, escritos en los monasterios de Silos y de San Millán (las glosas silenses y emilianenses), que traducen vocablos o algún breve fragmento latinos ya poco comprensibles para algunos lectores de entonces.
El primer texto conservado en francés corresponde al año 842; el primero en italiano es contemporáneo de los nuestros.
Los castellanos, tan innovadores en lo político y en lo jurídico frente a los otros reinos peninsulares, manifestaron esa misma cualidad en lo lingüístico, ya que los cambios fonéticos en su lengua son más audaces que los operados en los romances vecinos.
De todos estos cambios, destacaremos como más característico del castellano frente a las demás lenguas románicas (no sólo las peninsulares) la pérdida de la f- inicial latina, la cual se transformó en una aspiración, que se perdió más tarde: faba>haba, farina>harina...
Los fonemas del castellano medieval
El castellano medieval poseía algunos fonemas que no se han conservado. La pronunciación moderna de nuestro idioma no quedó fijada hasta el siglo XVI y principios del XVII.
Se distinguían en la Edad Media:
s sonora y ss sorda: hoy sorda;
z sonora y ç sorda: hoy interdental;
x sorda y g/j sonora: hoy sorda.


Los siglos XI y XII
Las obras más antiguas en lengua española son unas breves composiciones líricas de tema amoroso denominadas jarchas, composiciones escritas en lengua romance que datan de mediados del siglo XI y figuraban al final de las moaxajas o muwassahas, unos largos poemas escritos en árabe o hebreo en España. A continuación en el tiempo se sitúan los poemas épicos compuestos por los juglares, que los recitaban o cantaban en las plazas públicas o en los castillos. Los temas principales de estas epopeyas eran las luchas que enfrentaban a los caudillos de los diversos reinos cristianos de la península Ibérica contra los moros que habían conquistado la península a comienzos del siglo VIII, así como las rivalidades suscitadas entre los nobles castellanos y los de los otros reinos cristianos. La épica española reflejaba la influencia de la poesía germánica, árabe y sobre todo francesa, pero se distingue de sus modelos en que aborda los acontecimientos históricos de la época en lugar de temas antiguos o mitológicos. La elección de los temas manifestaba un gusto por la representación concreta de la realidad en el arte, que con el tiempo se convertiría en una característica de la literatura española. El ejemplo más antiguo que se conserva del arte de los juglares es el anónimo Cantar de mío Cid (hacia1140), que narra las fortunas y adversidades de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid. Esta composición —verdadera obra maestra del arte narrativo que exalta las virtudes del coraje, la lealtad y la entereza— destaca por el realismo y la fuerza de sus personajes. La leyenda de los infantes de Lara, El cerco de Zamora y El poema de Fernán González son otros cantos épicos importantes.
Siglos XIII y XIV
En el siglo XIII los escritores cultos comenzaron a refundir las vidas de los santos, las leyendas moralizadoras y otros relatos antiguos —los cuales eran comunes en latín— en verso castellano. Esta actividad poética, conocida como mester de clerecía, se desarrolló primeramente en los monasterios, caracterizándose, a diferencia del mester de juglaría, por una estricta observancia de la métrica. El poeta más representativo del mester de clerecía es Gonzalo de Berceo, quien refundió las narraciones piadosas dándoles forma de poemas y confiriéndoles una frescura y fervor renovados.
Como resultado de la labor de Alfonso X el Sabio, Castilla fue uno de los primeros estados europeos en desarrollar una literatura en prosa. Una multitud de jurisconsultos, historiadores, traductores y especialistas en diversos campos del saber trabajaron bajo su supervisión en un formidable intento de recopilar todo el conocimiento de la época en la Escuela de traductores de Toledo. Recurrieron a fuentes islámicas, judías y cristianas, pues el reino de Castilla era en aquella época un punto de encuentro para las personas doctas de las tres culturas. Este trabajo en conjunto estimuló el flujo de la cultura oriental hacia el occidente europeo. La prosa castellana, que con Alfonso X se convirtió en un poderoso medio de expresión, alcanzó la madurez artística en la obra de Don Juan Manuel —sobrino de Alfonso—, quien escribió la colección de relatos didácticos El conde Lucanor (1335). Hacia 1305 apareció el primer libro de caballerías español de cierta longitud —El caballero Zifar—.
La poesía de Juan Ruiz, arcipreste de Hita, forma parte de lo más selecto de la literatura española. Sus ideales y recursos estilísticos eran en principio los de la edad media, pero supo expresar su individualidad de una manera que se asemeja más a los escritores renacentistas que a los medievales. Su Libro de Buen Amor es una colección de poesías escritas en forma de autobiografía satírica y contiene ejemplos de prácticamente todas las formas y temas poéticos de la edad media. Al igual que su contemporáneo Geoffrey Chaucer, Juan Ruiz contempla la vida con un aguzado sentido del humor, semejante a los textos de la literatura goliárdica.
Siglo XV
Durante el siglo XV la producción literaria española aumentó de un modo espectacular. Los poetas más destacados de este periodo son Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, Juan de Mena y sobre todo Jorge Manrique, quien en las Coplas a la muerte de su padre dio expresión perfecta a la aceptación cristiana de la muerte. Las historias de los poemas épicos estaban reunidas en los romanceros, colecciones de romances que se cantaban con acompañamiento instrumental. Con las modificaciones introducidas por los juglares, el romancero adoptó su forma definitiva, ocupándose también de los acontecimientos de cada época.
Durante el siglo XV floreció la literatura satírica e histórica. Los Reyes Católicos promovieron el estudio de las humanidades. El humanista más destacado de la época fue el gramático y lexicógrafo Antonio de Nebrija, autor de la Gramática de la lengua castellana (1492). En este periodo cobró también forma definitiva la novela de caballerías española más famosa e imitada, el Amadís de Gaula (1508). A semejanza suya se publicaron muchas novelas de caballerías durante el siglo XVI.
La Celestina o Tragicomedia de Calisto y Melibea (1499), escrita por Fernando de Rojas, es otra de las obras más significativas de la literatura española; la más importante es, sin ninguna duda, Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. La Celestina es una novela dialogada que combina elementos narrativos y teatrales. Las fuentes literarias de esta obra, que ejerció una influencia considerable en la literatura posterior, son latinas y medievales, pero expresan un concepto de la vida que difiere con radicalidad del espíritu religioso de la edad media. El argumento, que refleja de manera realista la vida del hampa en una ciudad imaginaria española durante el renacimiento, desarrolla la historia de dos nobles amantes, Calisto y Melibea, que requieren los servicios de una alcahueta, llamada Celestina, para favorecer su amor. Las vidas de estos tres personajes se entrelazan de tal manera que es la causa de su perdición. Nunca hasta entonces se había presentado la tragedia de la vida en la literatura española con tal profundidad psicológica y tanta maestría en el manejo de los medios de expresión. La madurez artística y el dominio de los registros estilísticos de Fernando de Rojas fueron un modelo valiosísimo para los escritores del siglo de oro español, que se inició poco después de la publicación de esta obra pionera.